A partir de los once hasta los dieciocho años se incrementan las necesidades nutricionales, ya que se presentan en ambos sexos importantes cambios psicológicos y físicos que afectan las conductas y las necesidades alimentarias.

El deseo de independencia, la resistencia a la autoridad, y el desarrollo de un razonamiento lógico son propios de esta etapa evolutiva, y deben ser tenidos en cuenta al atender sus necesidades alimentarias y de conducta.

En las mujeres, es habitual un rápido período de crecimiento al principio; en los varones, en cambio, este crecimiento acelerado se da después que su desarrollo sexual está más avanzado.

Los adolescentes tienen mayores necesidades alimentarias y energéticas debido al crecimiento acelerado.

Los varones necesitarán más proteínas, ya que su masa muscular aumenta en comparación con la de las mujeres.

Las mujeres deben aumentar sus necesidades de hierro debido a la pérdida menstrual.

 

El riesgo del sobrepeso.

Es de vital importancia vigilar en esta etapa el sobrepeso, afianzando los buenos hábitos de alimentación, evitando el sedentarismo y controlando la frecuencia de consumo de comida chatarra, rica en calorías, pero pobre en calidad nutricional.

Del mismo modo, se aconseja desalentar el consumo regular de gaseosas y snacks. Aportan considerables cantidades azúcares, sodio y grasas, interfiriendo con la absorción de calcio, tan necesario en esta momento del crecimiento y desarrollo.

Del mismo modo conviene estar atento, a las conductas de riesgo para esta etapa evolutiva: