El embarazo es una situación fisiológica en la que se incrementan las necesidades nutricionales para cubrir no solo, las demandas de la mujer gestante, sino también las requeridas para el crecimiento y desarrollo del feto; preparar al organismo materno para el parto, y promover la futura lactancia.

Durante ésta etapa, es habitual que se presente una disminución de la motilidad gastrointestinal. Debido a ello pueden aparecer, ardores, vómitos y estreñimiento. Aumenta también el consumo de oxígeno, por el metabolismo fetal, de la placenta y de las mamas.

El aparato urinario, también presenta cambios, relacionados con la relajación de la musculatura, lo que facilita la aparición de infecciones urinarias.

Aumenta el volumen sanguíneo, y es bastante frecuente la aparición de edemas, sobre todo en las extremidades inferiores, por la compresión de la vascularización pélvica, entre otras cosas.

De acuerdo a las características antes detalladas, se hace necesario observar el cumplimiento de recomendaciones nutricionales básicas, tendientes a promover salud y calidad de vida tanto a la mamá como al bebé, previniendo además la aparición de complicaciones para la salud.